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MIGUEL LAWNER "ISLA DAWSON, RITOQUE, TRES ALAMOS... .LA VIDA A PESAR DE TODO" |
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El aniversario de los 30 años del golpe militar de 1973 encendió los ánimos y también las plumas. Más allá de la contingencia y las polémicas de la clase política, la historia se sigue rescribiendo. Ensayos sobre la figura de Salvador Allende, testimonios y textos de investigación periodística vieron la luz pública en septiembre. |
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Miguel
Lawner
Isla Dawson, Ritoque, Tres Alamos... La vida a pesar de todo LOM ediciones, 112 páginas. No todos los testimonios sobre campos de prisioneros se han vaciado en la escritura. El arquitecto Miguel Lawner -director de la Corporación de Mejoramiento Urbano para septiembre de 1973- prefirió dibujar "in situ". Los dibujos reunidos en este libro son el relato visual del sufrimiento en los primeros años de la dictadura, son las instantáneas en grafito de las torturas, de las formas de represión y de las dependencias de castigo. Se trata de imágenes de los campos de concentración de Isla Dawson, Ritoque y Tres Alamos y de recintos de detención como la Academia de Guerra Aérea y Villa Grimaldi. Muchos de los dibujos fueron publicados en Dinamarca en 1976 y luego, como tarjetas e ilustraciones de libros y revistas, han dado la vuelta al mundo. |
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Intervención lanzamiento libro "La vida a pesar de todo" Es la madrugada
del 16 de Septiembre de 1973. Una fuerte sacudida nos anuncia que acaba
de varar la barcaza en la cual nos han transportado desde Punta Arenas.
En la penumbra se percibe el perfil de unas lomas que caen abruptas
sobre una playa desierta. La embarcación rompe el silencio y
comienza a abatir ruidosamente su portalón metálico, por
el cual nos ordenan descender. Un modesto tablón de madera nos permite tocar tierra sin hundir los pies en las aguas. Me equilibro con dificultad y de pronto percibo que estamos pisando nieve. No puedo creerlo..... pero si, es nieve. Se escucha un coro
de insultos y voces de mando que fluyen desde las tinieblas. Nos ordenan
formar en fila de a dos, e iniciar una marcha a lo largo de una huella
ripiada, cubierta a ratos por retazos de nieve. Amanece y para añadir otra dosis a nuestro desconcierto, el horizonte comienza a teñirse de color rosa tras las aguas. El sol no se posa, sino que se alza desde el mar. ¿Hasta eso nos habrán cambiado?. Después de marchar unos 40 minutos, viramos hacia la izquierda internándonos en dirección a un pequeño bosque que asoma cobijado por una cadena de montes. Se divisan algunas barracas y carpas dispuestas a manera de campamento militar, tras un cerco de latones de zinc y alambradas de púa. Emergen espigadas casetas de vigilancia, desde la cual vigilan guardias armados. Ingresamos al recinto flanqueados por una escolta que no cesa de empuñar sus metralletas El silencio es sobrecogedor. Solo se escucha el click metálico de las armas. ¿Qué nos espera? Tratamos de captar algún indicio en el rostro de los soldados que nos rodean. Nada. Herméticos. Para nuestro desconcierto, el oficial a cargo de la tropa. nos ofrece un tazón de café, que ingerimos como un bálsamo en medio del terror que estamos viviendo. ¿Será nuestro último trago antes del ajusticiamiento ?. Nos ordenan entregar todos nuestros efectos personales: lapiceros, billeteras, dinero o cédulas de identidad, que un sargento de la marina acumula desordenadamente al interior de una decrépita caja de zapatos. |
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Concluido el trámite, somos allanados nuevamente según la modalidad ya habitual de abrir piernas y brazos de cara a un cerco formado por altas planchas de zinc. Finalmente, nos congregan para escuchar las advertencias e instrucciones formuladas secamente por el comandante del campo. Nos enteramos que
somos considerados prisioneros de guerra, y debemos obedecer todas las
normas reconocidas por dicha condición. Cualquier desacato será
castigado severamente, aplicando la Ley Marcial en caso de tentativa
de fuga. A mi me correspondió
el número S-31. S por Sierra, del alfabeto en clave de la marina,
empleado esta vez para identificar a los prisioneros provenientes de
Santiago, a diferencia de los V, por Vela, utilizado días después
para identificar a los compañeros detenidos en Valparaíso,
y que se unen a nosotros una semana mas tarde. Concluye su intervención
el comandante señalando lo siguiente: "Ustedes están
confinados en la COMPINGIM, base de una Compañía de Ingenieros
de la Infantería de Marina, situada en la Isla Dawson.Hasta entonces,
ninguno de nosotros conocía la existencia de dicha isla, ignorada
por lo demás, para la inmensa mayoría de los chilenos.
Sólo al día siguiente, algo repuesto del shok provocado
por el bombardeo de La Moneda, el flaco Tohá recordó que
había viajado un año antes, en su calidad de Ministro
de Defensa, a entregarle la Isla a la Armada. Esta institución
había solicitado su expropiación acogiéndose a
las disposiciones de la Reforma Agraria, por su valor estratégico
al estar situada en el corazón del Estrecho de Magallanes. Gobiernos y parlamentos de todos los colores políticos en todos los continentes, altas autoridades eclesiásticas, eminentes artistas e intelectuales, organizaciones sindicales, femeninas, y culturales, alzaron su voz exigiendo la clausura del campo de concentración levantado en la Isla. |
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Permanecimos
allí por ocho meses, hasta que la presión internacional
obligó a trasladarnos a la zona central. Con otros compañeros
de cautiverio, fui encerrado por dos meses en el siniestro subterráneo
de la Academia de la Fuerza Aérea en Las Condes, y destinado enseguida
por un año, al campo de concentración de Ritoque . Finalmente,
un mes antes de mi expulsión de Chile, en Junio de 1975, debí
sufrir un último mes de reclusión en una celda de Tres Alamos.
La
primera edición de estos dibujos dio a luz el año 1976 en
Dinamarca. Esta publicación ahora, es un testimonio mas de sucesos que no tenemos derecho a olvidar, y ayuda a cimentar el clamor de NUNCA MAS compartido por la inmensa mayoría del país. |
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Muchos
de los criminales han gozado de impunidad hasta ahora. Como ya resulta
imposible seguir soslayando sus responsabilidades, comienza a circular
una nueva estrategia destinada a otorgarles otro salvavidas. Se trata
de la tesis de todos somos responsables. Es
la perversa tesis del empate, ya que en definitiva, si todos somos responsables,
al final nadie tiene la culpa. No es posible aceptar que nuestros errores puedan justificar el genocidio que practicó el régimen de Pinochet. No tenemos ninguna, ni la mas mínima responsabilidad en los crímenes de lesa humanidad cometidos durante su mandato. En los últimos días han proliferado reportajes sobre el gobierno de Salvador Allende y el golpe militar. Algunos han sido impactantes y objetivos, poniendo al descubierto mentiras tan burdas como la existencia del Plan Z, pero en los juicios respecto al gobierno de Allende, aún predomina el sesgo de exhibirlo como un régimen donde predominó el caos y la violencia. Que violó la constitución y las leyes, y que intentó imponer su programa a sangre y fuego. El programa impulsado por la Unidad Popular, fue elaborado a lo largo de veinte años, a partir de la primera candidatura de Allende a la Presidencia en 1952. Respondió a las aspiraciones de los trabajadores, de campesinos, profesionales y capas medias, mujeres y jóvenes, siempre postergados en sus anhelos. Fue concebido en largas jornadas de estudio, con la colaboración de economistas de prestigio internacional, como: Pedro Vuskovic, Max Nolf, Carlos Matus, Alban Lataste, Gonzalo Martner García, Alkberto Martínez y otros, todos los cuales asumieron mas tarde altas responsabilidades de gobierno. |
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Al
enterarse de la muerte de Allende, y once días antes de su propio
fallecimiento, Pablo Neruda escribió lo siguiente: Excúsenme
por haber derivado en este análisis político. Me ha parecido
necesario para entregar desde el interior del gobierno, una visión
que intenta salir al paso de tantas imágenes sesgadas. Santiago,
30 de Agosto de 2003. |
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| Mapa campo concentración"COMPINGIM". | |
| Lanzamiento libro "RETORNO A DAWSON" | |
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